Wednesday, December 27, 2017

de los blogs

Una nota rápida del año 2004 y de sus blogs. No les voy a hablar de Xanga, porque aquello era un universo aparte por sí mismo, pero sí les quiero hablar de unos blogs que eran incluso mejores: los que no tenían audiencia. Los que eran (como Nydia algún día los describiera) exactamente lo mismo que una hoja nueva del Word que nadie iba a leer, pero colgados en Internet.

Uno de ellos era el blog de Kurt Online, un madrileño que no era nadie excepcional (esto será un no-adjetivo sí-recurrente más adelante) pero a través del cual conocí la magia que tienen en España para crear textos profundísimos viniendo de situaciones muy cotidianas. Una clase enorme para ahondar en los detalles de aquellas cosas que hoy no consideraríamos ni por atisbo describir porque le restan ritmo a la velocidad de lo que hoy se estila en el micro-blogging. A continuación un muy breve pasaje, porque el Jonathan de hace 14 años tenía la magnífica costumbre de enviarse algunas entradas por correo para leerlas más adelante:

"(...)un lugar precioso, céntrico y con auténtico encanto lisboeta, a juego con una auténtica cama de los gnomos. De metro ochenta de largo por un metro de ancho era el lugar donde Kurt (1,83m, 92 kg) y Nate (1,89m, 91kg) se suponía pasarían 4 noches. Y lo conseguimos, vaya si lo conseguimos. Aunque, haciendo cuentas posteriormente, descubrimos que nos habría salido más barato ir al Sheraton Lisboa que la pila de sesiones de fisioterapeuta y shiatsu que necesitamos para volver a tener las vértebras (más o menos) alineadas.
The Hempel (Londres) es un palacio en Kensington (cerca de donde vivía la que se murió), decorado a la japonesa, todo blanco, minimalista y zen. Cada (carísima) habitación tiene (y no exagero), entre sábanas, toallas, cojines, edredones y mariconadas en telas varias, unas doscientas unidades. Y en el baño todos los productos son de Kenzo, hay sala de tai-chi, zonas de meditación y un jardin de piedras disponible para hacer lo que sea que se haga en él. Es como 2001unaodiseadeleespacio en un palacio del siglo XIX, y con mogollon de ikebanas además. Aburrido es poco, así que tirando de taxi, me lancé a descubrir los antros nocturnos más desquiciados y desrecomendables de esa ciudad (sí, ¿qué pasa? A veces me da por ahí, ¿algún problema?) . Cuando llevé a mi ligue (de aquella única, sucia y londinense noche), el clásico hooligan bestia, malencarado, bronco y desechable, al Hempel, nada más entrar en el vestíbulo impoluto se le pusieron los ojos como platos y me miró con una cara del tipo "Oh, Dios mío, eres un marciano, esta es tu nave nodriza y voy a ser abducido. Ten piedad de mi!!!!". Eso sí, el educadísimo y fantasmagórico personal del hotel ni se inmutó cuando me vió aparecer con semejante integrante del Londres más patibulario."
El tema es que Kurt "desapareció" de la escena por allá del 2006, a sus 29 años. Con una saludable cantidad de lectores que se reflejaban en una media de 50 comentarios por entrada. 50 comentarios que eran realmente comentarios, con una longitud que para nosotros eran apenas párrafos pero que hoy consideraríamos e-mails enteros. Lo que atrás cito de su entrada respecto a los hoteles en que tuvo que hospedarse en unas vacaciones apenas llega al 15% de la totalidad de un texto que ahora mismo he vuelto a leer a totalidad porque vale la pena, porque cada adjetivo cabía, y si no cabía no había mayor problema porque lo mismo le dedicamos dos horas a leer cada entrada y dos horas a leer los textos de los demás.

Ahora, y respecto a la contradicción: anteriormente dije que aquellos blogs no tenían audiencia y después digo que a Kurt lo leían 500 y le comentaban 50, pero es que era (y aquí me falta cabeza para explicarlo) otro mundo. Otro tiempo. Uno no escribía por likes y retweets, escribía porque la medida de satisfacción no era la reacción causada en los demás, sino la comodidad personal con el texto resultante. El apreciar si lo escrito al final era semejante con lo que inicialmente se quería dejar plasmado y hasta entonces (y no antes) celebrarlo. Y estoy muy consciente de que lo anterior no es llanto nuevo y que decenas habrán apuntado ya lo mismo que lamento yo, pero es que es cierto: el blogging murió una muerte tristísima a comienzos de esta década.

Luego había otro, un estadounidense llamado Roland que trabajaba en una carnicería en Oregon y tenía una página personal donde las entradas de su blog estaban convenientemente categorizadas en apartados como drogas, "rants" (mis favoritas, claro), familia, lo de índole laboral y todo eso, creando una experiencia hoy aseguro incomparable de seguir con detalle la vida y pensamientos de una persona que percibía un salario mínimo, consumía drogas en plan esparcimiento, presentaba un racismo moderado por vivir en una zona mayormente latina pero todo esto presentado sin una "agenda" personal qué impulsar. Hoy por supuesto que podría conseguir encontrar en diez minutos la cuenta en Twitter e Instagram de una persona que trabaje en una salchichonería pero únicamente obtendría el contenido cuidadosamente curado de un usuario que antepone principios modernos de imagen y corrección social por encima de pensamientos auténticos que pueda revelar sin mayores miramientos.

Y es que eso somos ahora. Podría aquí reparar y compartir las razones por las cuales he compartido ese video en Facebook o aquella fotografía en Twitter y existe una razón tristemente innatural que no proviene de un transparente deseo de comunicar algo respecto a mi, sino (y esto en hipotético) causar x reacción en y persona, o empujar (a veces con deprimente ordinarismo) lo que política o socialmente yo considero la verdad™, o lo que el grupo con el que empatizo entiende por correcto. 

Quedan ganas de hablarles de un montón más, pero al final el resumen no cambia nada. Esto es más bien un pequeño paréntesis personal para recordar a Ernesto, a Cina, a Kurt, a Roland, a Maddox, a Absoluto y a un montón más que de corazón duele haberles perdido el rastro, y a quienes con certeza les pienso y les deseo que las cosas hayan ido lo suficientemente bien como para olvidarse de los blogs para siempre.

(Jonathan: releer esto y darle mejor formato, porque le falta).
(Jonathan: ya releí esto la madrugada del 08 de Abril del 2020 y estás muy equivocado. El texto está bien tal y como está)


Tuesday, October 31, 2017

El repensarlo todo.

A manera de aforismos en referencia a la brevedad, pero no pretendiendo sean oraciones cortas en rollo verdad cerrada a discusión, lo siguiente:

Después de cuatro meses de no trabajar, regresar a la vida laboral me deja una sensación picante que apenas a esta edad me hace entender, en apariencia, cuál parte de trabajar es la que me gusta que suceda. Lo quisiera explicar lo más detallado posible hoy 2017 para regresar aquí en 2020 y sentir el calor en el pecho que seguro habré de sentir cuando recuerde que esto lo escribí a tres metros de Aranza mientras ella intentaba leer su Kindle™ a la vez que encontrar una postura medianamente cómoda para su espalda y cuello con la gracia y ternura de quien es 70% movimientos para acomodarse y 30% leer su aparatito de ya no muy moda.

Estaba entonces en el choque abrupto del razonarlo todo, contra el abandonarse y pensar nada. En cuatro meses que estuve de paro, me enfrenté cada mañana al monstruo enorme que es la no rutina. La libertad diaria de hacer con el día lo que mejor pudiera hacer con él, y a la vez la certeza matutina de que al llegar la noche me lamentaría de no haber hecho nada. Calcularía que de los 120 días que tuve libres, habré dedicado unos 40 a cuestiones que realmente hicieron que valiera la pena, y el resto se lo dediqué a abandonarme a la suerte de lo que el día trajera. Y fue una verdadera lata.

En cambio, ahora que trabajo, las decisiones que debo tomar en comparación con las que tuve que tragar los 120 días anteriores son prácticamente nulas. Tengo un trabajo estable de 8 a 6 con un manualito comodísimo de acción que me lleva a la magnífica reducción diaria de ser sólo una rayita dentro un enorme diagrama de flujo.

Pero volvamos al tema de los 120 días previos de decidir racionalmente qué hacer y cómo hacerlo: mi rutina no existía, pero habían pequeños hitos diarios que delimitaron el resto de las cosas: verte ir, hacer la comida, verte regresar, prender la lavadora e irnos a dormir, y en medio de ellas un montón de mini-decisiones asfixiantes que no exagero cuando digo que dolían: "¿hoy veo a mamá?", "¿camino fuera o hago ejercicios tontos aquí, o no hago nada y ya?", "¿me postulo a este empleo o de todos modos ni iré a entrevista?", "¿veo televisión o juego?", "¿necesito hacer algo diferente por mi, o pronto pasará algo ya?". Que, vistas desde los ojos de alguien que tiene una rutina establecida lucen como las decisiones más sencillas posibles, sin embargo desde adentro de la vida de alguien que no tiene nada qué hacer, eran cuestionamientos internos que dolían. Todos y cada uno dolían jodidamente. Dolían porque tocaba pensar, y ardían después porque al final eran bifurcaciones tan simples que encontrar problema en decidir hacían que uno se sintiera aún más carente de un matiz significante.

Y luego el hoy: la intuición alimentada de la racionalidad. La saludable certeza de que no porque cada acción no sea pensada a consciencia significa que uno actúe de manera irracional. Al contrario: el haber pensado y razonado con tanta regularidad los 120 días previos me desgastaron tanto moral y anímicamente que no puedo no pensar que el vivir una vida así es lo que sí sería irracional.

Esto por si un día se te antoja nuevamente no tener una rutina, Jonathan; yo te recomendaría regresar a este post y que sirva el escrito a manera de listón en la muñeca para que vayas y te compres uno de esos rompecabezas de 5,000 piezas.

(Yo en mi cabeza esto lo iba a escribir en líneas cortas pero al final no vi cómo enlazar nada, pero le dejo el párrafo de arriba dado que nadie debería anunciar cómo va lucir un texto porque al final se ofrece jazz y resulta que uno sólo se sabe reggaetones).









Tuesday, September 19, 2017

No es todo, es algo.

A pesar de lo que está pasando estos días, tengo la certeza de que esto me hará mejor persona, mejor compañía y mejor amigo. Y lo que más quiero es que cuando todo eso llegue a completarse, estés tu ahí para que coseches el fruto de tu paciencia, A.

No es todo lo que quiero escribirte, pero me dio un ataque de ansiedad/insomnio y los pensamientos que me da vueltas todo el tiempo son los que comienzan o terminan con tu nombre.

Te lo dije hace par de días pero quiero que lo sepas de nuevo: eres lo que siempre voy a desear tener cerca. Ojalá yo sea la mitad de lo que mereces tener a un lado.

Friday, June 30, 2017

Me escribo una pared

Hace ya mucho que se fueron las ganas de hilar las palabras de una manera que le hiciera gracia a alguien. Hubo un tiempo en que encontraba muy placentero re-leer los textos e, independientemente si el texto era malo o bueno (que siempre han sido malos, a mis ojos) terminar con la satisfacción de que las líneas sonaran como yo las sentía. Que si me preguntas, el escribir para uno mismo va mucho de eso: que las cosas como sonaban en tu cabeza terminen sonando tan felices o tan graves o tan caústicas como si vinieran de tu misma voz, pero esta vez en texto. Que la sensación de auto-realización llegue a uno del sacar la podredumbre desde muy adentro y que acabe afuera de ti en el mismo orden en que estaba fuera.

Dicho todo lo anterior ahora con una media sonrisa en la cara, porque cada que abres una nueva entrada aquí, una parte de ti te dice "muy bien, Jonathan, ¿cómo hacíamos esto de redactar?", y pues nada. Que la respuesta es que nunca hubo respuesta, pero sí había un empirismo cabronsísimo y unas ganas de asemejar escritos a los de otros que vaya que sí escribían bien. Y me la pasaba leyendo a Kurt, a Ernesto, a Elisa y a Javier diciendo "lo que yo hubiera dado por haber sido educado en una escuela pública española" porque qué bien escribían para tener el oficio y la edad que en aquél entonces, y ¡muy bien! porque en aquellos años leí de absolutamente todo para saber de qué iban.

¿Crees en los ciclos? Hace dos años estabas en una situación ridículamente similar a la de hoy. Misma razón, mismos elementos, diferente vestuario y escenografía. Por lo demás, y si hicieras una recapitulación del todo, es como si deliberadamente hubieras formulado todo para regresar a la casilla cero y tirar otra vez los dados. En aquél año, de 12 posibles habré tenido un 3. Hoy la primer tirada parece un 7 fijo, que de esto no sé nada pero un 7 con dos se siente más el 1 que el 6.

Compostura mental, que no es el fin del mundo ni por mucho y mi mano de cartas tiene unas que me gustaría jugar ya mismo, y otras que quisiera dejar como una muy última opción. Aquí un salto abrupto para anunciarte que hoy te sentías el peor de todos: el peor hijo que no visitaría a su madre pero sabe cuánto le hará llorar luego el no haberlo hecho, el peor hijo que le dio una puta vacación en forma en diez años, el peor hermano que sigue postergando la compra de una lámpara que su hermano ya le dijo que iba a pagar pero es que qué rabia y qué pereza suspender tu importante sesión de ludopatía auto-indulgente de la chingada para hacer algo útil por tu propia familia. Aún no acabo: la peor pareja que ve cómo su novia sale a trabajar todos los días mientras uno desperdicia el día viendo cualquier estupidez (o escribiéndola!) y no puede crear cuatro horas seguidas de confort para la persona que ama. El peor vecino que no mete el bote de basura porque haberlo sacado ya es suficiente colaboración con el tema de la ecología y el peor dueño de un gato que se enoja con él por haberle tirado el café en el piso pero que en el fondo desearía que hubiera sido coca-cola para que el mismo gato lo hubiera bebido del suelo y no tener que ir por un trapo. El peor hacia sí mismo porque a pesar de la revisión rápida que le indica que este párrafo ya es muy grande para continuarlo no tiene el ánimo de encontrar en dónde darle dos enters y hacerlo dos párrafos. No, ya tienes este párrafo hecho un desastre y puedes seguirlo usando sin necesidad de corregirlo porque, hombre, ya está hecho una mierda tal y como está así que qué de malo hay en aceptar que ya no tiene arreglo sino incluirle otras cuantas decenas de palabras más, que al final mucho mejor si arruinas un sólo párrafo y no dos, porque cuál es el punto de reparar en lo hecho y volverlo a hacer bien, si esto nadie lo lee y puedes emplear aquí los malos hábitos de apilar errores que tienes en la vida misma.

Estabas viendo hacia el futuro, a ratos. Ayer mientras elegías cuál cereal (que al final decidiste ninguno) llevar, pensabas que entre la muerte de tu madre, la de Renato, el embrollo de la casa, la calvicie que no logras retrasar y la eventual/inevitable partida de Aranza te vienen unos cinco añitos que tienes ganas de vivir para ver cómo son, pero que agradecerías ahorrártelos de a una. A veces te subes a la elíptica del gimnasio y sientes que el corazón se va a detener y lo haces seguir funcionando únicamente porque sería una vergüenza la nota al día siguiente. Igual el desenfado que viene con la vejez hará que un día te dejes de reservar tanto y te mueras en la fila del súper.

Entre tanto un recordatorio, Jonathan. Tus posibilidades de sacarlo todo adelante únicamente son ensombrecidas por tu virtuosa capacidad de dramatizar el problema antes que deje de serlo. Besito.







Friday, June 16, 2017

Junio

Mitad del año y únicamente tres entradas. Vaya manera de olvidarse de los básicos, Jonathan.

Un resumen corto de los primeros 6 meses:

¿Recuerdas que has mencionado en tus propósitos de año nuevo lo de volverte gerente y todo eso? Bueno, pues te han ofrecido el puesto de gerente apenas días después de que lo dejaste por escrito y pum, perdiste 6 meses hundido en un horario siniestro que te provocaba una desesperanza peor que la de no tener un horario. Eso sí: seguro de gastos médicos y oficina con baño privado para llorar a tus anchas la desdicha de abandonar el resto de las cosas.
Al final, un conglomerado de acontecimientos huequísimos que muy bien me vendría que no ocuparan mucho espacio en la memoria una vez que logre mi cometido de reiniciar.

Anoche mismo una vez más he soñado con el ex-trabajo. Soñaba que aceptaba regresar con ellos y que tenía que estar en la oficina a las 8am. Al despertar a las 7:05, me ha costado un montón convencerme que de los compromisos hechos con las personas durante la etapa del sueño normalmente no se espera el mismo grado de honra cabal para ir a cumplirlos.

Pero el punto es que una vez cumplidos seis meses y habiendo reunida una saludable cantidad de dinero, has dicho ya no más y metido tus cosas a la cajuela del carro y partido a casa con el vox nihili de no tener nada real en puerta, excepto las ganas enormes de desintoxicarse.

Y en esa etapa estás ahora.

De lo demás es un momento duro para escribir. Hay ciertos signos en el cielo que puedo seguir sin voltear a ver, de momento.

  

Monday, May 1, 2017

El efecto hemodinámico

Anoche hablaba con la boca muy junta a tu cabeza y te giraste para ver qué pasaba con mi cara, y es que en realidad no ibas a poder escuchar nada porque no estaba hablando para los dos. Estaba haciendo un repaso mental dándote las gracias por las cosas que son memorables desde que sucedieron y de las que ya no hablamos mucho ahora que siempre dormimos donde mismo, y casi siempre juntos.

Te estaba dando gracias por los días en que a pesar del problema que sería en tu casa, decidías quedarte 15 minutos más conmigo para seguir platicando. Por los primeros abrazos apenas días después de platicar de la dificultad de los gestos públicos de afecto. Te decía que muchas gracias por bajar la guardia y dejarte besar las mejillas cuando hola y cuando hasta mañana.

De ese horrible primer sábado de Marzo del año pasado del que una vez dijiste que lo positivo es que yo estuve ahí para ti, pero lo que en serio vale es que tu me hayas permitido estar. Gracias porque ese día rompiste con el compartir lo bueno y me diste cabida también cuando lo malo. El mes pasado fue un año de aquello y todavía me faltan horas para abrazarte la cabeza y sentarme a un lado para decirte que fuiste la mejor mamá y que hoy Gato es estúpidamente feliz por ello.

(Cuando vienen los días malos volteo a ver a Gato y pienso en cómo voy a explicarle cuando ya no estés tu, y si podré reflejar la mitad del cariño que tu le muestras para que no note tanto la diferencia)

Gracias por comerte lo que cocino. Siempre sé que está fatal y que algo se quemó o algo no terminó de cocerse. O incluso veces que de algún modo combino ambas y las papas no se cocieron pero la carne sí se quemó.
Gracias por hornear cosas, y gracias especialmente por la noche de Navidad que horneamos lasagna, cantamos, bebimos y bailamos. Nunca tuve una Navidad más feliz, y sólo tuviste que estar en una para crearla así.
Gracias por la vez que me vendaste los pies en San Miguel para seguir caminando. Creo que deberías volver, pero también creo que deberías volver conmigo.
Gracias por el 14 de Febrero que nos sentamos en una piedra enorme que se desgajaba debajo de nuestros zapatos y que dedicamos a platicar para olvidarnos que era 14 de Febrero y había que hacer algo. Desde entonces no estábamos solos y éramos medianamente conscientes de que estábamos para el otro.
Gracias por la vez que perdimos tus lentes como 12 horas. Gracias por ser tan fuerte y tan madura para afrontar todo lo que hemos vivido; desde las cosas bobas como bañarnos con agua fría por un bnb malo, hasta trabajar como 14 horas seguidas sin haber dormido bien porque no te dejé dormir la noche anterior.

Gracias por compartir los temas. Por abrirte y permitir abrirme y no dejar palabras a medias cuando tocó hablar de lo que pasó en nuestras casas cuando teníamos ocho años. Porque cuando he dicho que esta vida ha sido dura desde el kínder, supe que tu por dentro te decías un "sé de qué hablas" asintiendo con la cabeza.

Voy a interrumpir escribir porque me acabas de decir que vaya a comer a casa aunque ninguno tenga hambre. Por favor, no olvides que lo nuestro desde el inicio era ver la manera de estar y estar y estar y estar, tanto tiempo como pudiésemos.


Monday, March 20, 2017

410

Tuvieron que pasar alrededor de, ¿qué?.. ¿90 días? para finalmente tener 36 horas en que las cosas se pudieran calificar como enteramente positivas porque hay felicidad en el abandonar (y abandonar como término infinitamente positivo, porque cuando mucho se posterga..) los temas del trabajo y reírnos y bailar y cantar y tomar fotos y todo eso.

Y después la zozobra. El pesar en el pecho porque mañana otra vez poner cara a asuntos que a mi, francamente, me comienzan a dar mucho igual.

No se cómo le hacen ustedes para encontrar satisfacción en el día a día.  Sólo sé que salir y hacer lo que hay que hacer sustenta un día más de sufragar que las cosas se sigan dando para sostenerte el rostro por las noches. Me imagino que los demás lo hacen por una razón más o menos parecida.

Jonathan.

(Hoy era un día díficil. Pasamos de la felicidad de estar juntos a la tristeza de volver a separarnos aunque sigamos viviendo donde mismo)




Tuesday, December 27, 2016

Anotaciones de un año que comenzó hace 380 días

A modo de notas breves aclarar algunas cosas en viñetas, tanto para la local como la que viene de turismo.

Noto que al blog entra una buena cantidad de gente proviniendo de metabúsquedas que contienen (ominosos, cabe) vocablos que hacen relación a medicamentos que tomé unos diítas que comenzaron alrededor de hace 375 días atrás. Al respecto decir lo siguiente para que no pierdas mucho tu tiempo: no soy depresivo. El sábado pasado en una mesita de cuatro personas probablemente era yo quien menos ganas de morirse tenía, a pesar de biológicamente soy quien más cerca de hacerlo estaba.

Si estás en depresión y has ido al psiquiatra, probablemente te habrá recetado algún medicamento (o tres, como a mi) de última generación. Luego habrás tecleado en internet alguno de ellos y habrás saltado las primeras páginas que lo describían, y habrás saltado las segundas páginas que te lo querían vender ilegalmente hasta dar con una entrada mía que se titulaba "Sintomatología" donde brevemente, pero de manera muy desordenada, hice un recuento de lo que sentí de inicio. A esa entrada le suceden al menos dos entradas más donde hablo de los efectos posteriores de comenzar con medicamento: temblores, torpeza motriz y tal.

Para no abundar mucho en el tema del medicamento: si aún lees y estás comenzando a medicarte, lo primero que quiero es desearte que salgas pronto de ésta y lo segundo que deseo es que seas un poco como yo y hayas recurrido al psiquiatra más por vísceras que por cabeza. Del qué sentiras, puedo decirte (y lo narro en la primera entrada donde me medico) es que inmediatamente sentirás algo que con palabras no puedo relatar. Lo más próximo a ello es decirte que sentirás el dolor, pero lo sentirás encapsulado. Personalmente experimenté después un número similar de colaterales que disfruté, y otro que no disfruté. Sin lugar a dudas la etapa en que menos me identifiqué conmigo.

Dejando de lado lo de "depresión", porque prefiero dejar el término para tristezas prolongadas y no dramas agudos, sí quiero acotar algunas cosas que me funcionaron a mi y que quizás te vengan bien como anexos (¡o sustitutos!) al medicamento:


  • El término EOOD (Exercise Out Of Depression), que tiene además una comunidad en Reddit muy activa y muy receptiva. Mi primer intento fue el correr, que luego transformé en Crossfit. En mi tuvo múltiples aplicaciones, como el competir contra mi autoconcepto y lograr formular una rutina alejada de malos hábitos
  • Atravesar acompañado es otro proceso que innegablemente me sirvió para darle perspectiva al tema que traía. Sentarse a platicar con personas que vivieron duelos parecidos al mío me trajo una visión más cercana a la tierra de lo que podía esperar sentir en las semanas posteriores al inicio del tratamiento.
  • Mantener la mente en constante ocupación fue clave para mi. Y con esto me refiero a meter horas extra en el trabajo, quedarse tiempo adicional en el gym y llenar todos los huecos posibles en la agenda con actividades que te lleven a dormir temprano y dormir agotado. Los peores momentos que pasé en Diciembre pasado fueron cuando le di oportunidad a mi cabeza de quedarse a solas conmigo.
  • Destruir ciclos viciosos (y esto suena terriblemente cliché) fue también muy importante para filtrar aquellas cosas que me proveían una gratificación inmediata, a cambio de una zozobra que duraba horas. En mi caso esto fue redes sociales, videojuegos, etc..

Y más líneas breves, ya a manera de resumen escrito únicamente para mi:

Todo mundo desapareció. La amistad con BE la he descuidado porque no hay mucho tiempo como alimentarla, a DN la vi sólo una vez en el año y honestamente no he creado nuevas amistades en el año, sin embargo llevo una vida social saludable y muy acompañada.

AL, de quien justo hace un año confesaba una urgencia por verla, sigue aquí. También la urgencia por verla sigue aquí. Ella termina su trabajo en 40 minutos más, y me voy a casa directo a verla y decidir qué haremos con el resto del día. Aunque personalmente puedo apuntarme el atino de salir adelante en base a decisiones personales, también debo precisar que "salir adelante" y sonreír todos los días por su puta culpa son abismalmente diferentes, y de ahí que los últimos seis meses este blog haya tenido a ella como protagonista. Y seguro seguirá siéndolo y habrá seguro entradas que hablen de lo bien que lo pasamos en tal o cual fecha, y después habrá entradas que hablen de inestabilidad y en algún momento habrá entradas hablando de los motivos por los que ya no esté. La promesa cumbre en que esto se basa para que funcione es que no haya una intención consciente de causar daño, y descanso las noches sosteniéndola a ella con los brazos, a Gato con las piernas y a la promesa con el resto.

G, contrario a lo que uno esperaría, intentó entrar en comunicación repetidas veces durante el transcurso del año siendo la última apenas el 28 de Noviembre. De la manera en que pretendo vivir hoy, celebro de manera auténtica la felicidad íntegra de quien sea, pero a la vez cuestiono todas aquellas pequeñas cosas que puedan derivar en incertidumbre y zozobra para mi. En sus fotos noto que su salud sigue en decremento y no puedo no sentirme mal recordando sus dolores. Pero le deseo paz, y que me deje en tal. 

Propósitos para el siguiente año, para sentirme mal si no se dan:

- El podcast
- Otro gym
- Una posición gerencial, o un negocio.
- Viajar fuera de México








Tuesday, December 6, 2016

la puerta que no dejamos bajo llave nunca

A.L.


Ni siquiera se acerca a ser una de nuestras mejores fotos. La verdad es que tampoco elegimos nunca las mejores calles para que estas cosas queden bien, y cuando caminamos por calles más bonitas (que lo hicimos) más bien fue escurriéndonos por ellas y no pensando en si lucían de tal o cual manera, ocupándonos en su lugar en trastabillar sincronizados por haber bebido antes.

Al ritmo que va esto de escribir, probablemente sea la última oportunidad que tenga este año de redactar alguna cosa. Para mí es importante dejar esto reflejado aquí ya.

¿Tu no lo sientes? yo creo que también tu lo sientes. No lo hablamos mucho, pero siento que quizás coincidas con un par de cosas de las muchas que siento estos días.

Me suena conveniente hacerte saber hoy lo importante que ha sido y que has sido este año. Te lo he dicho al rostro sosteniéndote de las orejas, te lo he dicho dormida cuando exhalabas y cuando inconsciente mientras Tony huía del gato abajo: sin ti no se qué hubiera pasado este año, a lo que seguramente contestarías "seguro habría habido otra" y eso es precisamente lo que necesito agradecer. Que hayas sido tu, y no haya sido alguien más. Hombre, me es fascinante que hayas escuchado la de estupideces que pude haber dicho, que te hayas ido a casa pensando si mis reacciones cabían o que te hayas enterado de las cosas que a todos antes preferí omitir y a pesar de todo ello hayas decidido quedarte una semana más, un mes más y una mensualidad más. Y llegamos hasta Diciembre viéndonos casi 300 días de los 365. Quizás más. Lo impensable para mi.

Resulta conveniente hoy, y no después, porque -y lo siguiente me entristece y me preocupa como pocas cosas- no sé cómo funcionen las cosas después. Hemos cambiado; vivimos picos de paz y  convivencia, y después unos silencios inexplicables donde no los había antes. Hay largos ratos de vernos a los ojos y -creo que concuerdas- no se sienten siempre bien.

Entonces, antes de que los días malos lleguen, pues que leas unas líneas en el afán de que leas un "gracias" que se extiende desde el primer post de este año hasta este último. Por las memorias que vivimos juntos, y por la sensación intoxicante de hoy amar hasta . Por los mañanas en que quizás ya no esté yo ahí físicamente para seguir diciendo que gracias, pero que si dejamos las cosas saludablemente vengas una vez cada tres meses a ver si algo se movió aquí y lo leas otra vez: gracias por compartir conmigo el absurdo de levantarnos en la mañana; gracias por darle sentido y significado a llegar a casa.


Saturday, October 29, 2016

Mía

Para escribir esto has tenido que quedart

(Aquí una hermosa interrupción. Un "¿ya?" todo bonito)

Para escribir esto has tenido que quedarte después del trabajo. Laboralmente los últimos días los has sufrido porque drenan mucho más de lo que esperabas, pero ni siquiera así se parecen al desastre emocional que fue Penske. O quizás sí se parecen, pero resulta que creciste y no notas ningunas ganas de salir corriendo.

Es una entrada breve. Es una nota pequeñísima que podría haberse dejado en inbox pero que luego se hubiera perdido con las demás. Es lo que te decía anoche que bebíamos. Es que resulta que hace dos años fue la primera vez que crucé palabra contigo en persona y quería otra vez platicarte poquito cómo es que comenzó.

Terminé la carrera y yo estaba buscándola porque sólo le seguí el ritmo los primeros tres kilómetros y después me hice a un lado y comencé a alternar caminar con trotar. ¿Recuerdas las estaciones de hidratación con las bolsitas de agua? Bueno, pues ese día las visité todas. ¿Y la gente que aplaudía y extendía la mano para saludar a los participantes? Hombre, yo estaba tan contento de estar ahí que con la mía choqué como cinco manos.

Y luego, te decía, la busqué y estaba del otro lado de una valla porque para entonces los sanos ya estaban hasta comiéndose las naranjas que dieron, y entonces a uno le tocaba hacer fila con los turistas que sólo se paraban a la carrera por aquello del coche que iban a rifar. Y entre los turistas te vi.

Aquí cabe un comentario; te vi flaca, te vi erguida y te vi miserable como pocas. Sí, la carrera, bueno; pero adicional una cara de hastío que enternecía. Y aquí es la parte que más me llama la atención: lo sencillo era evitarte (como otras veces antes) y luego twittear que te había visto (como siempre) y ya. Pero me acerqué. Hoy quisiera decir que por una atracción que desde entonces sentía y bla, pero no. Es que te veías tan harta y fastidiada que no podía dejar de lado la oportunidad de joderte un poquito más el día y acompañarte un rato cuando transpirabas la vida y morías por salir de ahí. De lo demás creo que te acuerdas tu mejor que yo.

Ya voy por ti. Vamos al cine.


Monday, October 10, 2016

Oh, dear..

A futuro, lo que probablemente deberías tener interés de reprocharte es haber permitido un modo de vida que ni siquiera diera tiempo para escribirle una nota. Mucho menos la tranquilidad -hoy muy lejana- de sentarte a redactar sin importar cuánto tiempo tome.
Lo anterior porque esto se escribe con una media hora de tiempo y bajo la interrupción incesante de un alma juvenil que cumple años y no conoce de silencios o desear tiempo a solas.

Qué culpa tiene la pobre. A esa edad, ¡qué imbécil se puede ser impunemente!.
Cómo quisiera que se largara.

El entendido de que no hay nada realmente nuevo, o nada que represente sorpresa. Lo negativo de hoy no es otra cosa que lo negativo de hace años, pero recubierto en particularidades que lo vuelven superficialmente diferente. Son los mismos temitas, la misma razón de girar los ojos y la misma conclusión agridulce con fecha de expiración y gustillo a cosas rancias.

Lo que llamas positivo proviene de fuentes que no conoces, pero que deriva en sensaciones que sí que conoces, pero que te esfuerzas por considerar inexploradas aunque se resuman en lo mismo: tranquilidad, afinidad, dos risas y un "yo también".

O quizás no. Quizás todo es realmente muy bueno, pero esto de ser optimista provoca que el caer sea un ejercicio de dos tiempos. Uno donde caes lo que los demás, y el otro donde caes aún más bajo por hacerte el gracioso yendo innecesariamente de optimista.

Es para llorar, huidobrizando a medias, que busquemos luz y dicha en una noche que sólo se convierte en fantasma.

Wednesday, July 6, 2016

En el hipotético..

Esto va para ti:

Que si llegases a leer esto, te vendría saber bien y de una sola que nada de lo anterior era para ti. Era para mi. Era para después y algo era para el hoy y éstos días, pero siempre era para mí, desde el principio. Me acabo de dar cuenta hace tres, porque si esto de inicio estuviera pensado para ti te lo habría puesto sin esdrújulas ni [palabras] faltantes.

Hoy pasé delante de la esquina y me he olvidado por completo de que tenía que voltear a verla. Tener que voltear porque es lo que se hace, es lo que dicen estimable y es lo que reprocharía quien no es cadáver. Que luego me dicen "fatal vivir de fantasmas" y es que, hombre, ni lejos. De los fantasmas uno esperaría un mínimo de movimiento y rollito poltergeist de vez en cuando. Tu vas más de ser cadáver internalizado. Hoy en tripas que, aunque descompuestas, no huelen a nada.

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Javier.

Javier es un referente genial en cuestión de tiempo. Javier es mi argumento para pensar positivamente del tema, y luego también para pensar que la ejecución puede ser mejor comenzando por el gesto descortés de dejar lugares algo sucios.

Y, aún cabe decirlo, me va mucho hablar de suicidio pero con la persona correcta. Y me va muy poco escribir de suicidio porque uno lo deja de considerar tema a partir de los 19 y escribir de suicidio es una abierta invitación a calcularme 20.
De ello, a mi toda postura me parece altamente defendible y seguro que si me lo propongo encontraría virtud en defender que fue un error el que últimamente dejamos de verlo como último recurso para verlo como opción tres o cuatro.
No se qué estaba pensando Javier. No hubo nota, no hubo post y después (¡después!) uno leía sus textos y encontraba cantidad de guiños que se podrían haber adivinado como asomo y sentencia de una decisión bien lograda, pero.. ¿así?, ¿no íbamos de tan buen gusto como para acabar mostrando lo que uno lleva dentro?

Yo soy mucho de la idea, Javier, que si hubieras visto lo que tus padres han tenido que ver repartido entre acera y coches, probablemente te hubieras tirado cabeza primero y no con la barriga franca. Un funeral como la gente en dónde exhibirte presentable para Tere y para Anita.
Luego siempre la duda del cómo: ¿caminaste hacia la ventana y el último paso fue igual que los anteriores, o has dado un saltito para evitar la cornisa de la ventana de abajo?, ¿te sentaste al menos para calcular si cinco pisos bastaban, o te paraste un rato para horrorizar a unos cuantos que no entendían cómo podía alguien tener la voluntad de acabar con su vida?.

Y bueno. Ya han pasado cinco años y desde entonces ni Elisa ni Ernesto te olvidan. No te mencionan ya abiertamente, pero se les va de pronto un "..vaya que habría disfrutado esto". Y vaya que sí. Vaya que hubieras públicamente anunciado disfrutar cosas que no te anclaban lo más mínimo a dejar cerrada la ventana.







Thursday, June 30, 2016

Melgar

Hombre, ha sido fascinante. Finalmente te has parado allí con ella a ver un lugar (terrible, agregar) que encima lo ha encontrado ella incluso por debajo del número que mentalmente tienes. Ha sido entrar, ver todo en cinco minutos, preguntar tonterías para no transitar en total silencio y luego irse. Apenas le has dejado decir dos líneas que ya estabas presto a decir por ella.

Unos días después preguntó "¿qué haremos en holidays?.."

¿Holidays? Que luego has caído en cuenta que la pregunta era para el mes anterior que los planes que ya estaban hechos, pero, ¿en serio?.. de entrada Noviembre te sonó más cercano que Octubre pero la última vez que habías hecho planes con meses de antelación había sido muchos pero muchos años atrás. A ti, Jonathan, que te gustan tanto las palabras, hoy encontrabas dificultad para en silencio ordenar conceptitos básicos que necesitas tener catalogados: ¿cuánto?, ¿hasta dónde?..

..

No siento nada realmente pasando dentro de mí. Sí puedo identificar dos o tres cosas que andan mal pero que apenas y orbitan lo que me importa. Los días laborales son iguales uno del otro y hoy has dicho un argumento que alguien resumió como un "..básicamente acabas de decir que te vale madre este lugar..".

Y ya no el deseo, sino el hambre dolorosa de tener algún reto pronto que no vaya de comer lo que se debe y saltar como animalito.



Friday, June 24, 2016

Junio, días después del festival de música.

El tema de escribir es que, si no lo practicas, terminas escribiendo de la forma en que escribías la última vez que practicabas. Y ahí tengo dos opciones: o escribo de la manera en que tengo la certeza de que se entiende lo que redacto, o hago un intento (seguramente penoso) por darle brillos y matices para ver con qué tontería termino enfrente. Justo hoy platicaba con A. que escribir en conceptos abstractos termina convirtiéndose en una conversación en la que nadie está invitado; yendo más allá, acaba siendo un texto que ni siquiera yo mismo sería capaz de entender en tres años a falta de contexto.

Y entonces leo a gente que está haciendo un intento honesto por construir, enlazar y entretejer sus líneas mejor que antes y una parte de mi aplaude que el intento se siga haciendo, pero otra parte de mi no puede no sentir incomodidad leyendo textos redactados enteramente en voz pasiva, haciendo piruetas con palabras que nadamás le lees a Eduardo Punset, intentando a toda costa metaforizar lo que por sí mismo ya es difícil de entender sin alegorías..

Yo pedí hoy un cappuchino porque hay cappuchinos malos y cappuchinos buenos pero mayormente tu boca sabe qué esperar cuando pides uno. Mientras tanto, en su juventud y jovialidad, A pidió un "Taro Frapé" hecho de nosecuál tubérculo del color de nosecuál fruto, pero que su sabor no era otra cosa que calorías con un toque de mantequilla. (Le amas con toda la fuerza, y este es el tipo de notas que bien podrías evitarte porque seguramente recordarás el cómo le amabas y especialmente el cuánto le amabas hoy).

Y así la vida, Jonathan. No es que se tomen menos riesgos, pero se eligen los riesgos más sensatos. No se deja de vivir con intensidad, mas bien se deposita la intensidad en las cosas en donde vale la pena ponerla. Hoy tenías la certeza de que no vale de mucho poner gran empeño en el laburo, pero vaya que había empeño en exprimirle felicidad a esas calles que has caminado con A.

Nada negativo qué escribir. Que definitivamente sí lo hay, pero ahora mismo estás más feliz de lo que te imaginabas poder ser ya. Vaya que la caída dolerá cuando venga, pero hoy caminabas con una sonrisa que no te quitaba ni dios.




Sunday, May 22, 2016

Hoy era un día perfecto para dejar aquí algo muy bueno, porque muy buenas han sido las últimas cuatro semanas (y los últimos cuatro meses), pero se te ocurrió encender la computadora y revisar el backup de fotografías del año pasado.

En resumen, y sin necesidad de que esto lo recuerdes más adelante (que probablemente de todos modos lo harás), te han corrido las lágrimas y no han sido pocas. Has pensado en escribirle y todo eso que uno hace más pensando en sí mismo y no en los demás. No le extrañas pero nuevamente te has sentido victimario. Sí: la certeza de que ella hizo lo que debía hacer desde la perspectiva de quien ama sin guardarse nada, y la certeza que uno hizo la mitad de lo que correspondía hacerse porque se estaba con la mente ocupada en 1995. ¿Porqué, Jonathan?

Al final, y gracias a la práctica de décadas, tecleas esto mientras veías varios objetos, varios rincones de la habitación porque en esta parte de la casa nunca entró ella y por ende, si cierras las fotografías, ella nuevamente deja de existir.

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A ti que lees: estoy profundamente agradecido con que estés, y profundamente comprometido con arreglar de última hora las cuestiones que no resolví antes para que lo que hemos hablado en los últimos días funcione para ambos. Gracias porque, siendo las 17:02, sé que viéndote a las 18:00 todo vuelve a ser ciega felicidad que adormece todo lo demás..





(Esta entrada ni por mucho estaba terminada, pero te ha entrado un ánimo lamentable a las 17:10 y decides que agregar después o dejarlo así ya, vale mucho más que seguir probando cuáles fibras siguen sensibles. No has borrado las fotos porque no reuniste la fuerza).





Monday, April 18, 2016

Homeostásis.

Necesitaba mucho esta ventana.

Ahora mismo no tengo computadora, y realmente no la necesito. Algo le pasó a la de R., y en vista que mis tardes y noches se llenaron de actividades saludables, he dejado en mucho aquello de jugar hasta enbrutecer y dormir. Pesas incluso menos que cuando estabas en la Universidad y hacías un esfuerzo por lucir acorde con Lucía. Por alguna rarísima razón, Lucía ya no salió a flote en ninguna conversación a pesar de reconocerla aún presente en ciertos recuerdos.

(A veces piensas en Lucía y esperas que todo aquello le haya resultado.)

(Me gusta cómo dejó limpio R. el escritorio blanco; me gusta cómo se ve enorme la pantalla y lo ¿elegantes? que se ven los cables saliendo hacia todos lados. Quizás en breve haya de pensar en muebles y espero tener el buen gusto de conseguirlos sencillos y monocromos.)

Originalmente esta entrada habría de ir respecto a ennumerar las cosas que te gustan de todo lo que ha resultado con A; desde el transfondo personal que le anuncia, hasta el porte para salir de la ducha ataviada en toallas con más clase que la mujer promedio ya vestida. A estas alturas vaya que le has hecho saber a A. que son muchísimas las cosas que aprecias de su estar, pero alrededor de estos días también hubo la incertidumbre de no estar comunicando todas las cosas de manera concisa; o bien, estar siendo reiterativo en las descripciones que terminares sonando hueco o pronto irrelevante.

El bottomline es que no solo estás mejor, sino que en algún momento que no te diste cuenta (finales de Marzo, te ayudo) pasaste a la etiqueta de "bien" con períodos soleados por la tarde y asomos de "feliz" con harta regularidad. Sí, en gran medida tiene que ver con A., pero también podrías ya darte una palmada en la espalda por abordar varios temas con madurez y visión a medianolargoplazo. No estarás quizás construyendo una plataforma que sustente el deseo de una familia y una casa con cochera para dos carros, pero por momentos se materializa visualmente lo que quiero hacer los años que decida al final quedarme: querías que la vida luzca como un saludable balance entre laborar en cosas que medianamente-te-agraden, para que resulte la posibilidad de vivir días al lado de alguien que completamente-te-agrade.

(Hoy estuviste tan feliz que dos veces te reíste solo; contigo mismo. Una por la presión del agua en el hotel y la manera fúrica en que parecía que el hotel quería darte el agua, y la otra razón ya la olvidaste. No pudiste hacía cuántos años -¿más de diez?- que no te reías solo.)

(Hoy quisiste llevar a A. a que viera la pista de hielo aquella en donde patinabas. Desapareció y en su lugar pusieron puestecitos horribles. Una tristeza hondísima que apenas contuviste buscándole la gracia al tema.)

(Viste a G. y de primeras ni siquiera mereció decir un número, en un día que hasta las mujeres que llevaban franjas horizontales podían ganarse un cinco. En ese momento fue agua pasando por debajo de un puente.)





Saturday, March 5, 2016

Actualización Marzo.

Dividamos para cubrirlo todo:

En lo laboral las cosas razonablemente bien. La gente me ve con un liderazgo que previamente no, mis contrataciones resultan 90% en personal infalible y 10% en inestables mentales (1). Estoy aprendiendo cosillas que probablemente más adelante me vengan bien saber, me ofrecen una oportunidad de crecer (que en esta industria francamente no me interesa) y mi jefe está peleando más arriba ver cómo aumentarme el sueldo para adelantarse a la posibilidad de que me vaya. Lo cierto es que ya estoy en proceso de irme; encuentro contento en sentirme insatisfecho y el hambre de responsabilidades (y más dinero) es algo que debo poder ya permitirme.

En lo anímico podría extenderme mucho recapitulando todo lo que ha pasado en los últimos 30 días (2). El resumen más justo y concreto es celebrar bajito que se está mejor hoy que hace tres meses, y que el dolor se combate desde varios frentes; hacer ejercicio se está haciendo un hábito riquísimo que sólo podría desaparecer por una lesión. Lograr mis metas en lo laboral y "cumplir" con las expectativas de los demás también aporta; ser engrane no es nunca lo ideal, quede claro, pero atrás quedó la época de cuestionarse si la habilidad estaba en mi. Finalmente la parte social, que es un tema aparte que ahora mismo no está para ser contado.

Sé que cometo un error y que repito patrones del año pasado cuando deposito tanto en un solo recipiente que en ocasiones parece retener y en otras parece derramar. Víctima probable de una era donde las cosas mueren antes de terminar nacer, experimento una angustia pequeñita que ahora mismo estoy disfrutando como se disfruta el padecer lo que en peores universos podría no existir . Difícilmente se espera que la vida nos premie por lo noble que hay en el sentir (3), pero hoy puedo percibir que el dolor que entró en mi casa efectivamente se lo llevó todo en una forma de ventisca: rasgó el papel tapiz que salió por la ventana, se llevó hojas buenas que parecían arraigadas hasta la raíz y me hizo perder todas las fotografías de memorias que pensé que estarían allí siempre. Pero el viento se fue y la responsabilidad de pintar, plantar y reconstruir es mía y no de ella (4), como todo el comienzo de este año pensé. Huir de la infelicidad (5) y construir relaciones sólidas y profundas es cuestión mía. El sentir abrió la puerta de la casa y permitió que cosas muy buenas salieran, pero también es lo que la ha dejado abierta en espera de que incluso mejores cosas habiten aquí.



1. Errores hermosos que cometo aún es contratar personal porque lucen "distintos" y espero de ellos una magia que luego se materializa en personal que golpea a sus gerentes. 
2. Esto va desde el verdugo mordaz en que se intentó convertir ella, hasta la llanura fresquísima que ha sido fortalecer una amistad. 
3. ¡Sentir! No es una cuestión sencilla que se explique como sinónimo de afecto o devoción; es la euforia cálida de bajar la guardia y reconocer que en compañía se es más. Y tú, lector, ¿sabes de qué hablo?.¿Sientes?.
4. El "ella" que antes aparecía desde el primer párrafo ahora aparece hasta finales. Se está yendo.
5. Aquí mencionar que no sé si el concepto sea saludable per sé. Este año todo va de aprender cosas nuevas, y una de ellas ha sido sentarme con el dolor (¿o en el dolor?) y no juzgarme porque suceda. 

Friday, February 5, 2016

Quiero que estés bien, porque el deseo de bienestar es la base más primaria de la manera en que sé expresar cariño. Pero -acepto- no quiero que estés tan bien, porque la idea de que lo estés para mi involucra que olvides que alguna vez, no hace mucho, también lo estuviste cuando tu cabeza iba metida entre mis costillas y mi antebrazo.

No quiero que estés mal, y aquí no hay condicionantes. No quiero que te duelan las rodillas ni las manos, no quiero que batalles con dinero ni que te cancelen citas de último momento. No quiero que sufras pero sí quiero que crezcas, pero no me convenzo todavía de que lo último dependa de lo primero.

Quisiera también que ya te fueras. De puntitas, como entraste, sin hacer ruido cuando cierres la puerta.

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Veo muy cercano el dejar de escribir aquí con regularidad. El dolor punzante ya se fue hace varios días y lo sustituye un vacío que se rellena con gasas que cambio cada fin de semana. Eliud está también en la idea de que la ansiedad será algo que cargaré en mayor o menor medida siempre; no he comenzado terapia conductual porque francamente me da pereza dedicarle tiempo al proceso de enamoramiento-decepción con otro terapeuta.

EA me dijo al comienzo de todo esto que cuidara no iniciar una relación de transición para superar a nadie, pero poco tiempo después confesó que si se desapareció de mi es porque había comenzado una relación de transición ella misma. No somos ni por mucho adictos al afecto ninguno de los dos, pero al sabernos amados por largos períodos de tiempo se desarrolla una red debajo de nosotros que se desvanece cuando el amor nos falta. De ahí que te entienda a ti y entienda también a EA. Yo voy mucho ahora de vivir sin esa red para ver qué tanto realmente dependo de caer en esa red.

Yo ahora mismo presiento que debería estar dedicando tiempo a sustituir la amistad de EA porque es cuestión de tiempo para que AL te levante la última ceja con una noticia similar, en el entendido que hay presencias significativas que, como todas las demás cosas, son fugaces y su magia esta en la irregularidad.


Tuesday, January 19, 2016

Buen trabajo

Buen trabajo, Jonathan.

A pesar de todo lo que ella te ha hecho durante las últimas semanas, tu reacción ha sido ejemplar. Conservaste la calma, aceptaste la ofensa y guardaste en todo momento gallardía.

Hoy estuviste mejor, pero el día 14 de Enero ella intentó hacerte pedazos. Tuvo éxito, brevemente.

EJ fue un cameo brevísimo. Se ofendió por un temita y quizás no escuches mucho de ella ya.
PV está de vuelta y trajo mucho más que únicamente su conversación, if you know what you mean..
AL tiene la capacidad de reír y de hacerte reír. Te levanta una ceja de vez en cuando.
EA desapareció después de que la elevaron a subdirectora de atención a víctimas.
AB es tiempo perdido.
BE desapareció también. Pero ella sabrá volver.

..¡mira! .. no son pocas personas..

Monday, January 11, 2016

Caballitos

Hola, Jonathan.

Hoy tuviste el estómago lleno de humo. Hilaste ya varios días -otra vez- en que consumes lo mínimo para llegar de pié al crossfit. Al día de hoy la báscula ya marca 8 kilos menos que cuando comenzaste a escribir de nuevo. Estabas pensando en que quizás debas regalar al perro porque ya no hay el ánimo para pasar tiempo con el. Y del 2015 aprendimos que en condiciones como las de hoy, quienes menos culpa tienen son los demás.

Mañana pasan por el perro temprano.

Algo muy padre del ajedrez es que toda partida la comienzas con la obvia intención de ganar; después pierdes catorce mil partidas y te inclinas más a aprender que a ganar; y en ese trance de aprender acabas cayendo en cuenta que los movimientos que más duelen son las oportunidades que dejaste pasar porque estabas ocupado pensando tres movimientos adelante.
En el 2015 yo comencé con mis caballitos comiéndose el tablero con la certeza que el rival lo único que hacía era mover peones para jugar con sus alfiles, hasta que un día yo perdí a mis alfiles y en un descuido por allí de Octubre perdí también a la reina. Desde entonces en el tablero me quedé con unos caballitos que igual son malísimos para defender nada y buenísimos para ser erráticos.
Cuando juegas mucho ajedrez aprendes que si pierdes a la reina es cuestión de tiempo para también perder lo demás. Entonces hoy quizás me queda un caballito, dos torres que veo los fines de semana (pero una creo haberla perdido recién ayer). Entonces bien, veo el tablero hoy, rodeo un peón con el índice y el pulgar pero después recojo la mano y ahora mismo me debato entre pedir quedar tablas o seguir contemplando el tablero.

Dejaste el escitalopram la semana del 4 de Enero y estás dejando poco a poco el alpra (bajaste de 1mg a .5mg y te sentó fatal de inicio) desde el Sábado 9 posterior al psiquiatra; no es el arrojo ni la valentía, sino que recientemente notaste que ya era muy constante el querer mover algo a la izquierda y terminar moviéndolo a la derecha. O poner la direccional hacia la derecha y dar vuelta a la izquierda. O escribir "te a ti" en lugar de "a ti te". El momento más cabrón fue hace dos días que quisiste quitarte el sweater y las manos comenzaron a desabrochar el pantalón. De esto no he encontrado mucha información en Internet, pero sí creo tener la certeza de que este no era yo antes de iniciar con los fármacos.

El llanto ya se volvió una cuestión de risa. Hoy en un semáforo se detuvieron al lado Víctor y BE y bajaron la ventanilla para hablar algo  y te comenzaron a rodar las lágrimas en automático. Venías de estar cinco minutos estacionado fuera de casa de ella porque el último movimiento en el tablero que decidiste fue básicamente lanzar un caballito y terminar de perderlos todos de una vez.

Uno quisiera pensar que la vida es eso: un juego sesudo de ajedrez con múltiples vertientes y tal. La realidad es que todo esto se parece más a dos novatos jugando billar con un montón de esferas chocando en absoluta estupidez.

No tardes en volver, Jonathan.