No hace mucho que maté a mi padre. Lo visité un día después de no haberlo visto en cinco años y volví a cortar comunicación con el y tres meses después me dieron la noticia. Lo llené de ilusión prometiéndole que tenía planes de volver a Monterrey para estudiar la carrera y cantidad de cosas igual de falsas. Al tercer mes de llamarme y no picar el teléfono supongo que notó que era mentira. Después su mejor amigo se encargó de dejarme claro que se murió esperando que yo levantara el teléfono un día.
Es gracioso el porqué fui a visitarlo: mi pareja en aquel tiempo me convenció que era una buena idea resolver las cosas con mi padre en aras de ese escabroso evento de vida que la gente llama "crecer". Al final terminé haciéndole caso por demostrar qué tan alto crecía Jonathan Mora y terminé matando de tristeza a un anciano que tenía pensado morir de naturales.
Mi padre no era lo que tu llamarías un buen padre. El cabrón contestaba el teléfono en casa y se las arreglaba para lucir como un tipo fantástico ante las chicas que me llamaban (eres testigo, J.) para fastidiarme luego cuando me decían que mi padre daba conversaciones buenísimas. Tenía un arte para ser malo en sus ratos de jugar a ser bueno y dejarte a reflexionar si el malo no eras tu mismo.
Una vez que falleció, nadie de la familia fue a verlo. Ni Renato ni mi madre ni nadie de su familia veracruzana ha preguntado siquiera en qué panteón esta. Y se lo pierden.
Los restos de mi padre descansan por alguna razón dentro del cementerio en una casita cuyas dimensiones son más amplias que la recámara donde dormía. No obstante ser su hijo, no puedo entrar a ver el interior y tuve que conformarme con ver todo desde el cristal. Hay un altar, un reclinatorio para rezar y una biblia grabada en la lápida con una leyenda que supongo que habla de el pero que tampoco pude leer desde afuera. Tiene candado y en la oficina del cementerio no tienen copia de la llave. Conociendo a mi padre seguro que el mismo mandó poner el candado para jodernos a todos una última vez.
Y esto es precisamente lo que extraño de mi padre: el tipo estaba tan perturbado y estaba tan sujeto a su pasado traumático que terminó siendo un individuo absolutamente excepcional. Clase mundial. Un irrepetible de esos que ahora me dedico a buscar y que me encuentro cada cinco, cada diez años.
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Escribo esto por una razón muy graciosa. Son las 3:30am y he tenido un accidente memorable con mi celular: tengo cinco mujeres registradas con el mismo nombre y me estaba mensajeando con una y por no darle Reply adecuadamente acabé enviando un nuevo mensaje a una persona distinta, básicamente invitando a un motel a una ex-estudiante de inglés que hoy debe tener algo así de 14 años. Inmediatamente noté el error e intenté enviar un mensaje disculpándome pero para entonces ya me había quedado sin saldo así que tuve que conectarme para pedir a alguien que de urgencia mandara un mensaje por mi. Fun fun fun fun fun (8).
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Tuesday, July 12, 2011
Monday, September 6, 2010
20 consejos para nunca chocar y quizás no ser chocado.
Escribo esta lista sintiendo tener las credenciales suficientes mayormente basado por mi experiencia como taxista en la ciudad de Monterrey durante cuatro años en los cuales trabajé diariamente en una base de 8 - 10 horas diarias recorriendo no menos de 85,000 kilómetros durante ese tiempo. Es cierto, hay taxistas que han conducido durante más de 40 años pero es fecha que no se de uno que tenga Twitter y blogspot para que nos cuente el.
Dicho lo anterior, me permito compartir una lista de 20 consejos para conducir y jamás chocar a nadie y probablemente jamás ser chocado. Comenzamos con las más básicos:
1. No te voy a decir que no bebas y no conduzcas porque de todos modos lo harás. Aún así, conócete bien y palpa tus límites. Incluso en la ebriedad hay un momento al encender el coche en que piensas "no mames, no puedo manejar.". Utiliza ese momento y dale credibilidad. No mames, no puedes manejar.
2. Te apellidas González o te apellidas Martínez. Tu apellido no es Hakkinen ni Fitipaldi. Y créeme, cada vez que pasas a 120km/h en una zona escolar Ayrton Senna desde el cielo se ríe de ti.
3. No nos interesan tus horribles gustos musicales. Y si esto no te importa quizás sí te importe saber que chocar contra una ambulancia que lleva la sirena encendida tiene penas legales del tamaño de tu pésimo gusto musical. Gran parte del éxito de no chocar jamás radica en no solamente ver a los demás coches sino ESCUCHAR a los demás coches.
4. Eres dueño de tu coche, sí. Pero no eres dueño del camino. Usa tus direccionales para avisarme que vas a dar vuelta. De ese modo me das a mi toda la responsabilidad de frenar a tiempo y saber qué hacer. Habrás escuchado ya algun amigo tuyo que dice "yo nunca choco; siempre me chocan a mi". Bueno, son imbéciles que no usan las direccionales.
5. El Need For Speed no es real. Bueno, la parte en que la policía te persigue sí que es real, pero, joder.. no midas el tiempo de tu recorrido ni te ilusiones disminuyéndolo como si fueses a desbloquear un modo de juego. Cada vez que alguien me dice "Oye, yo hago 13 minutos del trabajo a la casa.." aparece un punto verde parpadeando en mi radar de pendejos.
6. Se cortés. Especialmente si llevas chicas en el asiento del pasajero. Comprobadísimo: si le cedes el paso a un peatón, la chica que llevas al lado automáticamente pensará que en la cama nunca te vienes antes de que ella se venga. Ya después tendrás tiempo para demostrar la basura de persona que realmente eres.
7. La física existe por una razón. Si eres un pendejo que sabe que le toma 13 minutos llegar al trabajo, ¿porqué salir cuando solo faltan 10 minutos?.
8. Respeta las jerarquías. Traileros, taxistas, repartidores de pizza. Nunca lo aceptarás pero todos ellos son infinitamente superiores a ti en cuanto a experiencia al volante y SABEN lo que están haciendo. Permíteles pasar y en el caso específico de los tráileres déjate impactar por su tamaño y recuerda que necesitan dos carriles más que tu para dar tomar una curva dentro de la ciudad.
9. Haz un mapa mental de tu recorrido. Esto se lo debo totalmente a mi padre porque de vez en vez me pasa que voy conduciendo y pienso: "¿a dónde voy?" y yo mismo aparezco en el radar que les dije. Mi padre siempre me instó a pensar con antelación que ruta tomar. La de gasolina que te ahorras a final del día.
10. Tu pene jamás cambiará de tamaño. No te hace más hombre ni te hace más varonil negarle el paso a alguien que quiere cambiar de carril. Te vuelve un imbécil, solamente. Pónte a meditar qué tanto tiempo te ahorras por ir adelante del coche que no quieres dejar pasar. No ahorras nada.
11. Nadie intenta matarte. Nunca asumas que un acto aparentemente agresivo fue intencional. Muchas veces la gente cambia de carril intempestivamente pero no significa que haya tenido la intención de asesinarte. No hay necesidad de entrar en furia.
12. Toma tu espacio. Uuuhh, ésta es importante. Cuando te detengas en un semáforo deja un espacio considerable con el coche que va delante tuyo. ¿Porqué? Te sorprendería saber la cantidad de choques que me he sacado de encima usando el retrovisor para detectar coches que no alcanzarán a frenar y están a punto de chocarme por detrás. En una ocasión un tipo derrapó, lo vi, me moví hacia adelante y el sujeto se bajó decirme que yo estaba lleno de #WIN.
13. Obedece a las autoridades. Excepto si traes placas foráneas y un oficial de tránsito a pie te señala el alto. Haz contacto visual, sonríe bien grande y sigue tu camino.
14. No confíes en tu retrovisor derecho. Familiarízate con el término "punto ciego" que aplica al retrovisor de tu vehículo. No toda la calle cabe en un cristal de siete centímetros por lo tanto utiliza constantemente tus espejos para llevar un conteo mental de cuáles coches llevas detrás de ti. Si uno "desaparece" probablemente esté en tu punto ciego.
15. No hagas contacto visual. Das asco. Dios mío, si haces contacto visual con peatones o conductores definitivamente necesitas una pareja PRONTO.
16. Llora en tu casa. No conduzcas bajo los efectos de una discusión con tu pinche novia. Si existe algo peor que beber y conducir sería llorar y conducir o gritar y conducir. Por igual, no conduzcas mientras discutes con alguien: Estaciónate y pídele que abandone el vehículo; te verás como alguien que tiene mucha clase.
17. Controla tu temperamento. ¿Sabes cómo controlo yo mi temperamento cuando conduzco? Hago sonidos de animales. Inténtalo ahora mismo. Haz como un pato. A mi siempre me funcionaba cuando era taxista y lo hacía todo el tiempo. Con pasaje en el asiento trasero, uuu la delicia.
18. Nunca seas el más rápido. Aprovecha a los conductores agresivos y síguelos en su loca travesía. Si la policía detecta un grupo de conductores a exceso de velocidad siempre detendrá al que va en punta. ¿Que si esto contradice al punto 2? Sí. Así soy.
19. DISFRUTA. Conducir es un privilegio fascinante. Dios menciona a los coches en Deuteronomio y desde tiempos bíblicos los fariseos ya conducían por el simple placer de conducir.
20. No ofendas a nadie. Por el contrario, si alguien te grita "¡chinga tu madre!" saca la cabeza por la ventana y respóndele: "¡Dios te bendiga!". Nada jode más en hora pico que una bendición del Señor.
Dicho lo anterior, me permito compartir una lista de 20 consejos para conducir y jamás chocar a nadie y probablemente jamás ser chocado. Comenzamos con las más básicos:
1. No te voy a decir que no bebas y no conduzcas porque de todos modos lo harás. Aún así, conócete bien y palpa tus límites. Incluso en la ebriedad hay un momento al encender el coche en que piensas "no mames, no puedo manejar.". Utiliza ese momento y dale credibilidad. No mames, no puedes manejar.
2. Te apellidas González o te apellidas Martínez. Tu apellido no es Hakkinen ni Fitipaldi. Y créeme, cada vez que pasas a 120km/h en una zona escolar Ayrton Senna desde el cielo se ríe de ti.
3. No nos interesan tus horribles gustos musicales. Y si esto no te importa quizás sí te importe saber que chocar contra una ambulancia que lleva la sirena encendida tiene penas legales del tamaño de tu pésimo gusto musical. Gran parte del éxito de no chocar jamás radica en no solamente ver a los demás coches sino ESCUCHAR a los demás coches.
4. Eres dueño de tu coche, sí. Pero no eres dueño del camino. Usa tus direccionales para avisarme que vas a dar vuelta. De ese modo me das a mi toda la responsabilidad de frenar a tiempo y saber qué hacer. Habrás escuchado ya algun amigo tuyo que dice "yo nunca choco; siempre me chocan a mi". Bueno, son imbéciles que no usan las direccionales.
5. El Need For Speed no es real. Bueno, la parte en que la policía te persigue sí que es real, pero, joder.. no midas el tiempo de tu recorrido ni te ilusiones disminuyéndolo como si fueses a desbloquear un modo de juego. Cada vez que alguien me dice "Oye, yo hago 13 minutos del trabajo a la casa.." aparece un punto verde parpadeando en mi radar de pendejos.
6. Se cortés. Especialmente si llevas chicas en el asiento del pasajero. Comprobadísimo: si le cedes el paso a un peatón, la chica que llevas al lado automáticamente pensará que en la cama nunca te vienes antes de que ella se venga. Ya después tendrás tiempo para demostrar la basura de persona que realmente eres.
7. La física existe por una razón. Si eres un pendejo que sabe que le toma 13 minutos llegar al trabajo, ¿porqué salir cuando solo faltan 10 minutos?.
8. Respeta las jerarquías. Traileros, taxistas, repartidores de pizza. Nunca lo aceptarás pero todos ellos son infinitamente superiores a ti en cuanto a experiencia al volante y SABEN lo que están haciendo. Permíteles pasar y en el caso específico de los tráileres déjate impactar por su tamaño y recuerda que necesitan dos carriles más que tu para dar tomar una curva dentro de la ciudad.
9. Haz un mapa mental de tu recorrido. Esto se lo debo totalmente a mi padre porque de vez en vez me pasa que voy conduciendo y pienso: "¿a dónde voy?" y yo mismo aparezco en el radar que les dije. Mi padre siempre me instó a pensar con antelación que ruta tomar. La de gasolina que te ahorras a final del día.
10. Tu pene jamás cambiará de tamaño. No te hace más hombre ni te hace más varonil negarle el paso a alguien que quiere cambiar de carril. Te vuelve un imbécil, solamente. Pónte a meditar qué tanto tiempo te ahorras por ir adelante del coche que no quieres dejar pasar. No ahorras nada.
11. Nadie intenta matarte. Nunca asumas que un acto aparentemente agresivo fue intencional. Muchas veces la gente cambia de carril intempestivamente pero no significa que haya tenido la intención de asesinarte. No hay necesidad de entrar en furia.
12. Toma tu espacio. Uuuhh, ésta es importante. Cuando te detengas en un semáforo deja un espacio considerable con el coche que va delante tuyo. ¿Porqué? Te sorprendería saber la cantidad de choques que me he sacado de encima usando el retrovisor para detectar coches que no alcanzarán a frenar y están a punto de chocarme por detrás. En una ocasión un tipo derrapó, lo vi, me moví hacia adelante y el sujeto se bajó decirme que yo estaba lleno de #WIN.
13. Obedece a las autoridades. Excepto si traes placas foráneas y un oficial de tránsito a pie te señala el alto. Haz contacto visual, sonríe bien grande y sigue tu camino.
14. No confíes en tu retrovisor derecho. Familiarízate con el término "punto ciego" que aplica al retrovisor de tu vehículo. No toda la calle cabe en un cristal de siete centímetros por lo tanto utiliza constantemente tus espejos para llevar un conteo mental de cuáles coches llevas detrás de ti. Si uno "desaparece" probablemente esté en tu punto ciego.
15. No hagas contacto visual. Das asco. Dios mío, si haces contacto visual con peatones o conductores definitivamente necesitas una pareja PRONTO.
16. Llora en tu casa. No conduzcas bajo los efectos de una discusión con tu pinche novia. Si existe algo peor que beber y conducir sería llorar y conducir o gritar y conducir. Por igual, no conduzcas mientras discutes con alguien: Estaciónate y pídele que abandone el vehículo; te verás como alguien que tiene mucha clase.
17. Controla tu temperamento. ¿Sabes cómo controlo yo mi temperamento cuando conduzco? Hago sonidos de animales. Inténtalo ahora mismo. Haz como un pato. A mi siempre me funcionaba cuando era taxista y lo hacía todo el tiempo. Con pasaje en el asiento trasero, uuu la delicia.
18. Nunca seas el más rápido. Aprovecha a los conductores agresivos y síguelos en su loca travesía. Si la policía detecta un grupo de conductores a exceso de velocidad siempre detendrá al que va en punta. ¿Que si esto contradice al punto 2? Sí. Así soy.
19. DISFRUTA. Conducir es un privilegio fascinante. Dios menciona a los coches en Deuteronomio y desde tiempos bíblicos los fariseos ya conducían por el simple placer de conducir.
20. No ofendas a nadie. Por el contrario, si alguien te grita "¡chinga tu madre!" saca la cabeza por la ventana y respóndele: "¡Dios te bendiga!". Nada jode más en hora pico que una bendición del Señor.
Saturday, August 21, 2010
el saber agradecer
Creo que Twitter realmente le dio en la madre a muchos que disfrutábamos escribir. Sucede que encontramos entonces que escribir pequeños mensajitos cubría perfectamente la necesidad de expresar de manera sintáctica lo que otrora hacíamos mandándonos entradas de varias cuartillas para expresar una sola idea.
¿Cuál de las dos prefiero? Hay cosas que caben perfectamente en un tuit y que no justificarían un post entero de los que algunos acostumbramos redactar (larguísimos, chinga) pero luego hay tuits del rollo "¡fui a tal lado y me gustó mucho!" que normalmente darían pié a muy pero muy buenos posts ya sea en Xanga o aquí mismo pero desgraciadamente nos detenemos en el twitt y dejamos mucho por contar.
Les platico brevemente que tengo ganas de escribir para aquellos que vienen a leer sin reconocer en persona que lo hacen. Voy a redundar: Esto que sigue es para aquellos impresentables que, confrontados en caso de poder serlo, negarían que leen esto porque fingirán también no leerme en Twitter.
Hemos tenido problemas; me ofendiste o te ofendi, me debes dinero o te debo dinero, me extrañas o te extraño, alguna vez me heriste o (mas bien "y") alguna vez te herí yo y el caso es que por alguna razón (seguramente una muy buena razón) hoy ya no nos hablamos y aunque quizás ya te enteraste por algún lado muy probablemente no has reparado en la posibilidad de que incluso hoy te recuerde en ningún modo ajeno a los sucesos de los últimos dos meses. ¿De qué hablo? Hablo de que comencé la universidad hace una semana.
¿Qué tiene esto que ver contigo? Tiene mucho, en realidad. Sea quien seas si estás leyendo esto y no llegaste a mi vida a través de twitter sino que me conoces desde hace 2, 5 o 10 años entonces sí que tienes que ver con esto. Por eso te escribo acá; porque no me da la humildad necesaria para enviártelo por correo y mucho menos para decírtelo en persona pero las últimas dos semanas he estado pensando mucho en ti. ¿Compartimos un empleo?, ¿jugamos al mismo juego?, ¿desordenamos una recámara?, ¿escribimos juntos en algún lado?. Siéntete aludido, te estoy hablando a ti.
Muchas gracias.
¿Qué me llevó a estudiar la universidad? Una plétora de cosas entre las cuales probablemente esté algun comentario tuyo que directamente influyó en mis decisiones. Gracias porque lo que alguna vez consideré ofensas profundísimas en el peor momento me reventaron contra un yunque que me tiene hoy haciendo síntesis y argumentaciones. Específicamente gracias por llamarme "flojito", por llamarme "mediocre", por llamarme "conformista". Vaya bofetones diste y lo menos que me toca hacer es ofrecerte un post que te haga saber lo que al final causaste. De nuevo, gracias.
¿Cómo me lo paso últimamente? Es una pena que te hayas ido; deberías ver en lo que me convertí después de que te deseché a causa de tus ofensas profundísimas.
Te envío un saludo y deseo que si coincidimos de nuevo por allí al menos asintamos con la cabeza el uno al otro.
¿Cuál de las dos prefiero? Hay cosas que caben perfectamente en un tuit y que no justificarían un post entero de los que algunos acostumbramos redactar (larguísimos, chinga) pero luego hay tuits del rollo "¡fui a tal lado y me gustó mucho!" que normalmente darían pié a muy pero muy buenos posts ya sea en Xanga o aquí mismo pero desgraciadamente nos detenemos en el twitt y dejamos mucho por contar.
Les platico brevemente que tengo ganas de escribir para aquellos que vienen a leer sin reconocer en persona que lo hacen. Voy a redundar: Esto que sigue es para aquellos impresentables que, confrontados en caso de poder serlo, negarían que leen esto porque fingirán también no leerme en Twitter.
Hemos tenido problemas; me ofendiste o te ofendi, me debes dinero o te debo dinero, me extrañas o te extraño, alguna vez me heriste o (mas bien "y") alguna vez te herí yo y el caso es que por alguna razón (seguramente una muy buena razón) hoy ya no nos hablamos y aunque quizás ya te enteraste por algún lado muy probablemente no has reparado en la posibilidad de que incluso hoy te recuerde en ningún modo ajeno a los sucesos de los últimos dos meses. ¿De qué hablo? Hablo de que comencé la universidad hace una semana.
¿Qué tiene esto que ver contigo? Tiene mucho, en realidad. Sea quien seas si estás leyendo esto y no llegaste a mi vida a través de twitter sino que me conoces desde hace 2, 5 o 10 años entonces sí que tienes que ver con esto. Por eso te escribo acá; porque no me da la humildad necesaria para enviártelo por correo y mucho menos para decírtelo en persona pero las últimas dos semanas he estado pensando mucho en ti. ¿Compartimos un empleo?, ¿jugamos al mismo juego?, ¿desordenamos una recámara?, ¿escribimos juntos en algún lado?. Siéntete aludido, te estoy hablando a ti.
Muchas gracias.
¿Qué me llevó a estudiar la universidad? Una plétora de cosas entre las cuales probablemente esté algun comentario tuyo que directamente influyó en mis decisiones. Gracias porque lo que alguna vez consideré ofensas profundísimas en el peor momento me reventaron contra un yunque que me tiene hoy haciendo síntesis y argumentaciones. Específicamente gracias por llamarme "flojito", por llamarme "mediocre", por llamarme "conformista". Vaya bofetones diste y lo menos que me toca hacer es ofrecerte un post que te haga saber lo que al final causaste. De nuevo, gracias.
¿Cómo me lo paso últimamente? Es una pena que te hayas ido; deberías ver en lo que me convertí después de que te deseché a causa de tus ofensas profundísimas.
Te envío un saludo y deseo que si coincidimos de nuevo por allí al menos asintamos con la cabeza el uno al otro.
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